Mi granja en Islandia
Que sensación más extraña cuando llegas a tu cabaña por la noche, abres la puerta de tu casa , aunque solo sea por un par de noches, y no se oye nadie alrededor. Solo el ruido del viento, el murmullo de la catarata lejana y ... el follón que monta tu familia... jejeje, que bien lo pasamos en Islandia.